dimecres, 28 de setembre del 2011

Serveis Penitenciaris insisteix que el projecte de presó de Zona Franca és petit per culminar el tancament de la Model

La Generalitat explicarà en els pròxims mesos el projecte d’ampliació de la futura presó de la Zona Franca de Barcelona. Així ho ha anunciat a COMRàdio el director general de Serveis Penitenciaris, Ramon Parés, que ha remarcat que el centre projectat per l’anterior govern és petit.

Parés ha dit que el sistema penitenciari és sostenible amb la construcció de dos nous centres previstos i sempre que una part dels reclusos estrangers tornin als seus països d’origen acollint-se a un pla que ha posat en marxa la Generaltiat.

Pel què fa a noves presons, Parés ha assegurat que el nou CP Les Basses de Figueres entrarà en funcionament a principis del 2012 i les obres del CP Mas d’Enric del Catllar, a Tarragona, també estan a punt d’acabar. Amb aquestes dues noves presons funcionant, sentencia Parés, “està garantida la capacitat del sistema penitenciari català”.

dissabte, 24 de setembre del 2011

Condenado a dos años un diácono que estafaba a presos vendiéndoles indultos

EFE, Barcelona

La Audiencia de Barcelona ha condenado a dos años de prisión al subdelegado de la pastoral penitenciaria del Obispado de Vic (Barcelona), el diácono Jaime Benjamín García, por estafar a presos a los que cobraba por tramitarles permisos e indultos penitenciarios que nunca llegaban.
En su sentencia, la sección octava de la Audiencia de Barcelona condena al diácono por un delito continuado de estafa y le inhabilita para el ejercicio de su actividad en centros penitenciarios, aunque lo absuelve de uno de los timos de que lo acusaba la Fiscalía por haber prescrito ya.
El diácono, que deberá indemnizar con 30.000 euros a un preso al que estafó con la promesa de conseguirle un permiso penitenciario, podrá eludir su ingreso en prisión, al haber sido condenado a dos años de cárcel y carecer de antecedentes penales.
Según cree probado el tribunal, entre los años 2006 y 2007 Jaime Benjamín García consiguió sacar 30.000 euros a los familiares de un preso de Can Brians al que prometió ayudar y pidió 80.000 euros a otros dos reclusos a cambio de tramitarles el indulto, por lo que los presos lo acabaron denunciando al subdirector del centro.
El procesado, para quien la Fiscalía pedía ocho años de cárcel, es diácono permanente del Obispado de Vic desde hace doce años y, en compañía de un sacerdote de la pastoral penitenciaria, acudía con asiduidad a las prisiones para visitar a los reclusos, prestarles asistencia espiritual y ayudarles en la tramitación de permisos, recursos e indultos.
Según el tribunal, con el propósito de un “enriquecimiento injusto y siguiendo un plan predeterminado”, el diácono contactó en junio de 2006 con un preso condenado a 15 años de cárcel y le prometió tramitar su traslado a Quatre Camins y la obtención inmediata de permisos de salida a cambio de 25.000 euros.
El interno accedió a pagar esa cantidad a través de sus familiares, que le hicieron la entrega en las proximidades de la cárcel Wad Ras de Barcelona, pero el acusado amenazó después con no cumplir su promesa, con lo que consiguió que la hermana del recluso le pagara otros 5.000 euros.
El diácono, que se jactaba ante los presos de tener importantes influencias, nunca consiguió los permisos de salida que había prometido y, cuando los familiares del recluso se lo reclamaron, les amenazó con influir negativamente en la situación penitenciaria del interno estafado.
En marzo de 2007, el diácono ofreció a dos internos de Can Brians tramitarles el indulto por 80.000 euros entre los dos, cantidad que deberían pagar en dos plazos.
Los reclusos acabaron rechazando la oferta, al ser advertidos por otros presos de que podía tratarse de un timo, y denunciaron los hechos ante el subdirector de la cárcel.
La Fiscalía acusaba al religioso de una tercera estafa a un preso que en 2004 le pagó 25.000 por su indulto, pero la Audiencia de Barcelona lo ha absuelto de ese caso por haber transcurrido ya el plazo legal de prescripción de tres años.
Para el tribunal, “no hay duda de que el acusado engañó a los internos prometiéndoles lo que sabía que no podía conseguir a cambio de dinero, engaño que debe considerarse bastante, dado que se presentaba como subdelegado del Obispado de Vic y era creíble que contara con influencias para conseguir permisos”.

dijous, 22 de setembre del 2011

Detingut un funcionari de Quatre Camins per passar droga als reclusos

El treballador actuava al mòdul penitenciari per a joves

EN LLIBERTAT PROVISIONAL
J. G. ALBALAT / Barcelona

Els Mossos d'Esquadra han detingut un funcionari del centre penitenciari de joves de Quatre Camins, a la Roca del Vallès, per dedicar-se presumptament al tràfic de drogues dins de la presó, segons han confirmat fonts de la policia catalana.

Encara que el jutge va decretar en un principi el seu ingrés a la presó, posteriorment va ordenar la seva posada en llibertat provisional. El detingut pot haver subministrat droga, entre altres, a un membre dels Latin Kings empresonat en aquest mòdul. L'arrest es va produir fa dues setmanes i la Conselleria de Justícia li va obrir un expedient disciplinari. 

Font: El Periodico

diumenge, 18 de setembre del 2011

Exportación de presos

Entidades sociales apoyan la medida de Justícia para expulsar a internos ‘sin papeles’
Gabriel Trindade, Barcelona adn.es

Es el mal menor. La medida para expulsar a su país de origen a los presos sin papeles que hayan cumplido la mitad de su condena que hoy entra en vigor es entendida por casi 100 entidades sociales como la mejor posibilidad para su rehabilitación.
Así lo afirmó el portavoz de la Taula de Participació Social (organismo que agrupa todas las asociaciones que trabajan en programas de rehabilitación), Miquel Pongiluppi, ayer en rueda de prensa. “Dada la actual situación, es lo mejor que se puede hacer. Si continuamos así, el único camino que se les ofrece es volver a delinquir”, afirmó.
Según el punto de vista de la entidad que representa, el marco actual de la Ley de Extranjería -donde al inmigrante que delinque se le retira la regularización, impidiendo así que pueda obtene un empleo al salir- y la situación de crisis económica impiden que un preso inmigrante consiga reinsertarse en la sociedad.
La nueva directriz de Justícia propone que todos los presos irregulares condenados a seis años o menos de cárcel pueden acogerse a la expulsión a su país de origen una vez cumplida la mitad de la pena a condición de no volver a España en los próximos 10 años. En el resto del Estado ya hace tiempo que se aplica este sistema.

La rehabilitación de recursos reduce la reincidencia

La Taula de Participació Social (TPS) presentó ayer un informe donde se apunta a la rehabilitación como mejor método para evitar la reincidencia en detrimento del endurecimiento de las penas.Según sus datos, optimizar los programas de rehabilitación de los reclusos reduciría un 12 % las probabilidades de reincidencia y ahorraría un total de 13 millones a la administración penitenciaria.
“Disintos actores sociales están pidiendo más condenas porque suponen más seguridad, cuando en realidad lo que generan son más reincidencia y, por tanto más gasto”, afirmó.En la última década, el aumento de reclusos en Cataluña ha sido exponencial.
En el año 2000, había cerca de 6.000 reclusos; en la actualidad hay más de 10.000 prisioneros). Sin embargo, el crecimiento de los delitos y faltas se ha mantenido estable, con un ligero incremento. Los datos recopilados por la TPS señalan que en 2001 la media de delitos y faltas por 1.000 habitantes eran de 52,9. Según datos del año pasado, la media era de 61,9.

Entrevista al director de Serveis Penitenciaris, Ramon Parés.

¿Por qué se aplica esta medida ahora?
Tenemos un contexto de masificación en las prisiones. Además, se beneficia a reclusos a los que no reinsertaríamos en la sociedad.
¿Por qué?
Al estar en situación irregular, no podrían obtener un trabajo legalmente. Eso les deja en manos de la explotación o la delincuencia.
¿No se establece un doble rasero?
Esta medida no es un premio. La gente no quiere marcharse de Cataluña. Además, se supone que los presos nacidos aquí tienen más oportunidades.
¿Por qué no se aplicó antes esta medida?
Eso se debe preguntar al anterior equipo de Justícia. Hacer esto cinco años atrás huberia sido mejor.


dissabte, 17 de setembre del 2011

Catalunya aconsejará a los presos sin papeles dejar España

La Generalitat dará opción a seguir en prisión u obtener la libertad condicional en el país de origen


02/09/2011 04:21 / D. CORDERO / D. AYLLÓN / BARCELONA / MADRID 
lavozdeasturias.es

La Generalitat pretende reducir la comunidad reclusa que forman los inmigrantes sin papeles en Catalunya. Para ello, a través de una nueva circular instruida por el Departament de Justícia, aconseja a los reos sin permiso de residencia ni de trabajo que regresen a sus países de origen cuando hayan rebasado la mitad de su condena. El Gobierno catalán asegura que quiere dar un nuevo rumbo a su política penitenciaria, pero también aplicar medidas que puedan ahorrar costes con una reducción de presos.

La nueva circular instruida por el Departament de Justícia supondrá también un endurecimiento real de las penas, ya que la orden, que entrará en vigor a partir del 15 de septiembre, supondrá la prohibición de que estos reclusos tengan acceso al régimen abierto y a salidas programadas, como sucedía hasta ahora.

Los sin papeles ya no podrán beneficiarse del régimen abierto

“Es una cuestión de coherencia”, señaló ayer el director general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat, Ramon Parés. Se refería a la contradicción, según él, que representa que los presos sin papeles se beneficien de instrumentos penitenciarios pensados para “preparar la libertad”, cuando la realidad para estos reos es que, una vez han cumplido su pena al completo, agentes de la Policía Nacional les esperan a las puertas de la prisión para detenerles e iniciar el proceso de expulsión.
La orden cuenta con opiniones favorables, como la del abogado Jaume Asens, que considera que esta política de Justicia evitará la denominada “doble pena”: la de cumplir la condena y la de la posterior expulsión.
Desde la Generalitat se reitera que todo el proceso respetará siempre el deseo de los reos. Parés añadió ayer a este diario: “No renunciaremos a pedir la expulsión aunque no lo quiera el preso, pero lo plantearemos a partir de la voluntariedad”.

La Generalitat intenta ahorrar y evitar prisiones masificadas

Servicios Penitenciarios cuenta con diversas hipótesis de partida para aplicar la nueva instrucción de la consejería. Para aquellos reclusos sin papeles que han cumplido la mitad de la condena, la Generalitat les conminará a aceptar seguir la libertad condicional en su país de origen.
Otra opción se basa en que el reo inmigrante sin papeles sea trasladado a una prisión de su país para seguir allí la condena, pero esta medida en la mayoría de los casos quedaría descartada por la precariedad de determinados sistemas penitenciarios en países en vía de desarrollo. Una última opción pasa porque la Fiscalía pueda proponer al juez o al tribunal correspondiente la expulsión del preso sin documentación, después de ser informado por Servicios Penitenciarios.

Unos 2.000 sin papeles

La decisión de la Generalitat, e incluso la orden que entrará en vigor el 15 de septiembre, tiene su modelo en el Estado central. Una orden similar de Instituciones Penitenciarias de 2001 precede a la actual orden redactada por el Gobierno de CiU, que abre un viejo debate sobre esa doble condena que, según algunos juristas, padecen los inmigrantes sin papeles. De hecho, según los datos de Parés, en España ya ha habido unos 2.000 casos de traslado con la medida que ahora se quiere aplicar en Catalunya.
La instrucción de la Generalitat también pretende resolver otro problema muy en boga en las administraciones públicas: la falta de recursos. La Generalitat cree que esta instrucción podría reducir el número de presos con medidas de este tipo y el gasto que llevan asociados. Con sus más de 10.000 reclusos, las 11 prisiones catalanas están masificadas y “los costes son elevados”, asume Parés, quien afirma que “si medio millar de presos optara por irse, supondría vaciar una prisión”.
En todo caso, el alto cargo asegura que la Generalitat no ha realizado ningún cálculo sobre las consecuencias que podría tener la medida sobre las arcas públicas, ni del número de sin papeles que podrían optar por la expulsión. Actualmente, alrededor del 45% de los reclusos en cárceles catalanas son inmigrantes un porcentaje muy superior al 37% del conjunto de las prisiones españolas y, de estos, unos 2.000 no tienen documentación para ser considerados legales.
La ausencia de papeles para poder trabajar y la falta de familia en España es el argumento aducido por el Govern para sostener este tipo de medidas, al considerar que al no poder asegurarse la reinserción en la sociedad es absurdo que personas sin papeles pueblen las cárceles catalanas cuando su futuro seguirá en sus países. “No es un tema ideológico”, asegura Parés, que incluso afirma que ha hablado de esta decisión con sindicatos y otras organizaciones y que estas han aprobado la medida.
Sea como sea, la nueva orden supondrá un refuerzo del control de los extranjeros sin papeles, por lo cual la Unidad de Gestión Penitenciaria deberá facilitar cada mes un listado de personas en situación irregular antes de que hayan completado la mitad de la condena.

Críticas a la medida

Las expulsiones de sin papeles después de haber cumplido sus condenas en prisión tienen dividida a la abogacía española. Javier Galparsoro, portavoz del Consejo General de la Abogacía Española, ha sido testigo de expulsiones de este tipo en el Centro Penitenciario de Basauri (Bilbao) y apunta que “ahora son mucho más habituales que años atrás”.
En la actualidad, la tramitación de la expulsión consiste en que la Policía inicia un expediente de expulsión contra los sin papeles cuando los condenados se encuentran aún en sus últimos meses de condena. En cuanto los condenados cumplen su pena y ponen un pie fuera de la cárcel, un coche patrulla les está esperando para encerrarlos en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE). Y de allí, son trasladados al aeropuerto para meterles en un vuelo a su país.
Instituciones Penitenciarias reconoce que, si se trata de una persona que no tiene arraigo, este “procedimiento” es habitual: Se avisa a la Policía antes de que el condenado salga de la cárcel para que lo traslade al CIE de inmediato. En estos lugares, pueden permanecer hasta 60 días mientras el Gobierno trata de orquestar su expulsión al país de origen.

Dos millares de indocumentados pueblan las 11 prisiones catalanas

El debate entre los abogados, explica Galparsoro, surge por esa doble condena a la que se somete a los extranjeros: “¿Se debería poder expulsarlos después de cumplir la pena de seis años de cárcel? ¿Qué sentido tiene entonces haberlos mantenido seis años en una cárcel española? ¿Y dónde queda el proceso de reinserción?”.
El abogado Sergi Santacana, del Col·lectiu Ronda, aporta dudas sobre la conveniencia de forzar la expulsión. Cita por ejemplo el caso de que la mujer y los hijos residan en España y el hombre, encarcelado, sea invitado a abandonar el país. “No se podría explicar una medida de este tipo”, asegura, si bien considera que el sistema actual tampoco es el mejor.
En caso de que el juez considere que la expulsión de España es el procedimiento idóneo, la ley permite obviar la pena de cárcel. Este procedimiento está recogido en el artículo 89 del Código Penal, que señala que en penas privativas de libertad “inferiores a seis años” podrán ser sustituidas por “su expulsión del territorio español”. Precisamente esta es la medida en la que se apoya la Generalitat para poner en marcha su nueva directriz.

Cancelación de antecedentes

En caso de no ser expulsados del país durante los 60 días de encierro en el CIE, los reos sin papeles quedan en libertad. Pero no pueden regularizar su situación hasta que se cancelen sus antecedentes penales. Estos duran entre seis meses para las penas leves y cinco años para las graves, según el artículo 136.2 del Código Penal.
La población extranjera representaba el pasado junio el 36% del total de internos de las cárceles españolas. El perfil más común es el de una persona que ha cometido un delito contra la salud pública, normalmente vinculado al tráfico de drogas, según detallan fuentes de Instituciones Penitenciarias. Las dos nacionalidades principales, tras la española, son la marroquí y la colombiana.